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Página modificada el 28/05/2008

Los instantes de la vida
merecidamente recuperables

Escucho ahora, querido diario mío, "Las Cuatro Estaciones", de Vivaldi.

¿No es cierto que allí vives tú el clima frío, el templado y el cálido, sólo con percibir sonidos, melodías? ¿No es cierto que la música bien inspirada, la que es valiosa, es un lenguaje tan concreto (o más) como la palabra?

Vivaldi y sus Cuatro Estaciones, por ejemplo, me ayudan a reconstruir momentos inolvidables. Cada instante recuperable, merecidamente recuperable de mi vida tiene una música que me ayuda a vivirlos YA.

Por eso me gusta que suene alguna melodía en todo momento que presiento "merecidamente recuperable", porque sé que esa música vale casi tanto o más que una fotografía para recordarlo.
Más que para recordarlo, para "revivirlo".

Todo. Mi padre está en una música; mi madre está en las piezas que yo le oía interpretar al piano, y así podría seguir hasta terminar una autobiografía.

El problema con mi autobiografía es éste: Tú no puedes quedarte día tras día reconstruyendo tu pasado. Tienes que seguir hacia adelante fabricando momentos nuevos, melodías recién descubiertas. Entonces, esa tarea, hermosa, trabajosa, valiosa y útil, sumamente emotiva, debe esperar tus alternancias.

Una persona que yo quiero mucho dice siempre: "NO. A Carlitos no le pongas música porque llora".

Y se equivoca en su buena intención, porque piensa que lloro de tristeza, o de remembranzas, y en esos casos lloro por el asombro ante la vida. Me asombra hasta el llanto el milagro de la vida, que no es minuto a minuto.

La vida se compone, como un concierto, de compases, de momentos quizás distanciados por el reloj, pero secuenciados en tu corazón y en tu mente. Son los únicos momentos en que la vida valió realmente la pena ser vivida. Y ésa es tu vida. La que valió la pena ser vivida.

Por eso dejo mucho tiempo esperando a "mis memorias", para poder seguir componiendo compases nuevos, melodías que mañana querré recordar, y no arrepentirme pensando que se me escurrió el tiempo reconstruyendo música ya interpretada.

A veces (en mi caso siempre) uno escribe espontáneamente, y hay pensamientos y sentimientos que se escapan a través de las manos y que quizás esto último te da un mérito, porque jamás hablarás igual ante cualquier persona. Es decir que "el otro" forma parte de la inspiración que hace surgir tus palabras.... o tu música...

¡Si pudiéramos ver más allá de la línea del horizonte! Por eso remamos con fuerza hacia él, a ver que hay después.

© Sol Tové

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