Los instantes de la vida
merecidamente recuperables
Escucho ahora, querido diario mío, "Las Cuatro
Estaciones", de Vivaldi.
¿No es cierto que allí vives tú el clima frío, el templado y
el cálido, sólo con percibir sonidos, melodías? ¿No es cierto que la música bien
inspirada, la que es valiosa, es un lenguaje tan concreto (o más) como la palabra?
Vivaldi y sus Cuatro Estaciones, por ejemplo, me ayudan a
reconstruir momentos inolvidables. Cada instante recuperable, merecidamente recuperable de
mi vida tiene una música que me ayuda a vivirlos YA.
Por eso me gusta que suene alguna melodía en todo momento que
presiento "merecidamente recuperable", porque sé que esa música vale casi
tanto o más que una fotografía para recordarlo.
Más que para recordarlo, para "revivirlo".
Todo. Mi padre está en una música; mi madre está en las piezas
que yo le oía interpretar al piano, y así podría seguir hasta terminar una
autobiografía.
El problema con mi autobiografía es éste: Tú no puedes quedarte
día tras día reconstruyendo tu pasado. Tienes que seguir hacia adelante fabricando
momentos nuevos, melodías recién descubiertas. Entonces, esa tarea, hermosa, trabajosa,
valiosa y útil, sumamente emotiva, debe esperar tus alternancias.
Una persona que yo quiero mucho dice siempre: "NO. A Carlitos
no le pongas música porque llora".
Y se equivoca en su buena intención, porque piensa que lloro de
tristeza, o de remembranzas, y en esos casos lloro por el asombro ante la vida. Me asombra
hasta el llanto el milagro de la vida, que no es minuto a minuto.
La vida se compone, como un concierto, de compases, de momentos
quizás distanciados por el reloj, pero secuenciados en tu corazón y en tu mente. Son los
únicos momentos en que la vida valió realmente la pena ser vivida. Y ésa es tu vida. La
que valió la pena ser vivida.
Por eso dejo mucho tiempo esperando a "mis memorias",
para poder seguir componiendo compases nuevos, melodías que mañana querré recordar, y
no arrepentirme pensando que se me escurrió el tiempo reconstruyendo música ya
interpretada.
A veces (en mi caso siempre) uno escribe espontáneamente, y hay
pensamientos y sentimientos que se escapan a través de las manos y que quizás esto
último te da un mérito, porque jamás hablarás igual ante cualquier persona. Es decir
que "el otro" forma parte de la inspiración que hace surgir tus palabras.... o
tu música...
¡Si pudiéramos ver más allá de la línea del horizonte! Por
eso remamos con fuerza hacia él, a ver que hay después.
©
Sol Tové
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