Ojos que
se humedecen con el
rocío de una eternidad recuperadaConozco unos ojos que, cambiando de un
momento a otro la belleza de su brillo,
sin que se sepa cuál belleza es más intensa,
refulgen de un modo distinto a cada instante;
y se humedecen con el rocío de una eternidad
recuperada reflejando así el segundo en que
sienten que la vida los inunda; sólo eso
Here I'm again, diario mío...
Por lo que se refiere a "Yasabesquién", no, no te
equivocabas demasiado. Pensaba, pienso y pensaré lo siguiente: podrá estar hecha con
ritmo, como vos acertaste al decirlo. Será de una lectura fácil, y obviamente (esto ya
no es conjetura sino realidad) muuuuuuuchos la leen. Es un hecho concreto que tiene
gancho.
Ahora: a mi humilde modo de ver, ese gancho ha sido
"malbuscado". Sí. Usé una sola palabra fabricando así, a propósito, un
adjetivo que le cae de medida: "malbuscado", para significar que, siempre en mi
opinión, se aprovecha la habilidad de exacerbar esa tendencia tan adolescente (porque de
algo adolece, creo) a la emoción barata, a la sensiblería sin vuelo (para distinguirla
de la sensibilidad).
Tengo una imagen muy grabada de mi abuelita escuchando, sentadita
al lado de su "radio capilla" (¿las ves?), la novela de los Pérez García.
Creo que esa imagen, aquel hecho histórico hogareño, marcó un rasgo de mi personalidad.
Recuerdo que cinco minutos antes de la hora, mi abuelita encendía
la radio y, mientras el armatoste iba calentando sus válvulas, ella corría al dormitorio
y se venía bien provista de un pañuelo escondido en cada manga. ¡Ya sabía que iba a
llorar!
A mí me impresionaba mucho ver llorar a mi abuelita. Y cuando le
preguntaba por qué lloraba, ella me decía que lloraba porque fulanito abandonó a
menganita o de lo que se tratara en el argumento de aquella histórica radionovela.
Entonces un día mi mamá me explicó qué mildemonios era una
radionovela y me avivó de que en realidad "no pasaba nada". Que era como en el
teatro, una comedia o algo así.
Desde entonces, odié la sensiblería barata. Y ojo, por Dios, que
quede claro. Rescato la sensibilidad. Respeto al que vierte una lágrima escuchando una
música, mirando un cuadro, o aun viendo una película o una obra de teatro. Pero el
"motor" de esa emoción, según mi criterio personal, no debe ser
"fabricado". Debe formar parte, visible o invisible, real o representada, de la
vida misma, de la verdadera. Ese motor debe ser (¡perdón, Gramática!) NO FICTICIO. Y
hasta una obra de teatro o una película te pueden hacer vivir una emoción NO FICTICIA.
Yo he vivido esos momentos de auténtica sensibilidad (por ejemplo
cuando vi a mi pequeñito hijito mayor, de tres años, actuando por primera vez en el
tablado del jardín de infantes) y siempre me di cuenta de que no lloraba de tristeza ni
de alegría. Lloraba el llanto que expresa la más grande admiración frente a un hecho
vital que te conmueve.
He visto personas con mayor o menor inclinación o facilidad a esa
emoción manifiesta.
Conozco unos ojos que, cambiando de un momento a otro la belleza
de su brillo, sin que se sepa cuál belleza es más intensa, refulgen de un modo distinto
a cada instante; y se humedecen con el rocío de una eternidad recuperada reflejando así
el segundo en que sienten que la vida los inunda; sólo eso. Luego pasa. No necesitan
pañuelo ni personajes de ficción cuyo autor no sabe todavía hoy qué mismísima
seudorrealidad les hará representar mañana, aunque seguramente seguirán siendo
impresentables productos de su imaginación.
Y para definírtela rápidamente, te diría que
"Yasabesquién" es "Los Pérez García, versión Siglo XXI". Siempre
sostuve que es baja y barata. ¿El éxito de público? Los Pérez García estuvieron en el
aire pilas de años, con una audiencia inigualable por entonces. Y los fabricantes de
pañuelos, de parabienes.
No obstante ello, no me desdigo de lo que dije ayer y lo sostengo:
Rindo homenaje a la saludable predisposición de admitir que cada uno puede lavarse la
cara con el jabón que más le guste. Y ya que hablo de jabones, a ello me referiré en un
próximo capítulo de este diario mío, tan íntimo pero tan discontinuado a veces.
Will be... continued.
©
Sol Tové
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